La Geografía de un Jardín

viernes, octubre 7

Bienvenidos a mi Blog

Este es mi primer blog. Los invito a leer y comentar estas poesias. Los respondere todos.

Indice

Prólogo por Raúl Zurita
El Triángulo del Bosque
Somos
Sentí que en la Foresta había olor a Fresas
La Ausencia
No Nací para la Guerra
Retenida
Iniciación
Siempre estás diciendo
El Juego
La Carrera
Si do Mhamó
Vaivenes
Permanencia
Silencio sin Silencios
La Espera
El Closet
Sobre Aquél Abismo
Siempre Otra Vez
Sin Retorno
El Pavo Real
La Poza
Infancia
El Jardinero
Impermanencia
Así
El Cerro de La Cruz
Figura de Hombre
Underground London 1941
Subway New York
Todos Mis Caminos
Presencia
El Sí de Dios
Navidad 2oo1
Juro
En el Convento de Marchena Ayuntamiento de Andalucía
Desde Niña
Miércoles de Regreso
Señales
El Condenado a Muerte
Los Años
Viudez
Aterrizaje
Sospecha
Pupila
Boston Apuntes
Dublin
Dolor
Malgré tout
La Visita
Nada Más
Vida
Desencuentro
Album de Familia
Vigilia
El Castigo
Utopías
El Hoy
Transparencia

Prólogo por Raúl Zurita

Gloria Irarrázaval: la revelación inminente

No siempre es posible atisbar con mayor cercanía el sentido iluminador, amplificador, de las palabras de un poema. Gloria Irarrázaval entrega un libro de una rara y conmovida belleza, con una economía y una certeza admirables, cumpliendo esa máxima de todo verdadero arte poético que consiste decirlo todo con lo mínimo. Estos poemas emergen porque para ellos ya no era posible el silencio, de alli su pureza, su pristinidad, su llamado.

Cada palabra aqui abre paso a un misterio, pero a un misterio que pende de las cosas más cotidianas, de un vislumbre, de un paisaje, de un encuentro, revelándonos un mundo suspendido detrás de todo, de cualquier escena, de cualquier fragmento. La Geografía de un Jardín es una obra que ya desde su título nos adelanta un diálogo entre lo más íntimo y lo vasto, entre lo real y lo sagrado, entre lo diario y el asombro de estar en lo diario.

Contruidos en base a escenas circunscritas, sencillas, concretas: un viaje en un metro, una escultura, el canto de un ave, un descanso en la escalera, estos poemas parecieran, sin embargo, flotar en un universo infimitamente más vasto, poniéndonos siempre frente al umbral de una revelación inminente. El lector siempre la encuentra.

Frutos de experiencias, la poesía de Gloria Irarrázaval jamás pretende imponer nada, pero al mismo tiempo nos damos cuenta de que todo aquí, desde el suceso aparentemente más mínimo, es, y ojalá sea así también para nosotros, un milagro. Cada uno de sus poemas dice exactamente lo que dice, con una limpidez y precisión admirables, para que, como sucede en la vida, sea el que lee en su mudez, en su mirada, quien se abra al asombro del mundo o, como ella misma lo dice en su poema sobre Henry Moore, "Figura de Hombre", a este atisbo de la resurección.

Raúl Zurita